Planes de contingencia Un plan para asegurar todos sus archivos
El valor de la anticipación

Teniendo en cuenta el uso, cada vez más elevado, de las tecnologías de la información y de las comunicaciones como un apoyo para la realización de las tareas propias de su naturaleza, se producen interrupciones de la actividad en aquellas instituciones que se ven afectadas por una situación de contingencia

No se trata de ser alarmistas, sólo se trata de fijar el contexto en el que se producen las contingencias. Existen una serie de acciones, a veces provocadas por la naturaleza, otras por accidentes y algunas veces intencionadas, que pueden ocasionar y, de hecho, lo hacen, perjuicios en la informática propia y, por tanto, en el desarrollo normal de las actividades que se apoyan total o parcialmente en la utilización de esos medios informáticos.

Por ello, como medida preventiva, cualquier institución, organismo público o empresa, debe realizar el ejercicio de pensar qué ocurriría si alguna acción (un incendio, un desastre natural, un atentado terrorista, por poner algunos ejemplos) afectase su cotidiano quehacer por un periodo de tiempo variable, cómo y en qué medida se vería alterada la forma de trabajo y, sobre todo, de qué medidas alternativas para continuar la operativa se dispone

Es imposible para una empresa conocer todos los riesgos y enemigos potenciales y sus motivaciones, por lo que una aproximación más acertada es conocer con detalle la organización que se quiere proteger.

No sólo se deben identificar los riesgos, también evaluarlos para posteriormente decidir sobre las medidas que puedan mitigarlos. Para ello, deberán identificarse los activos de la empresa, así como las debilidades que puedan padecer, estimando probabilidades de ocurrencia y asignándoles una importancia para la misión de la empresa.

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